Teatro de Muñecos
Granito Cafecito

"Manuelucho"

Los pueblos de Colombia y en especial los de Antioquia o los que han tenido su influencia, ostentan una idiosincrasia rica en una cotidianidad creativa.
La solidaridad no reconoce en el forastero a un desconocido sino a un "convidado". El chisme hace alardes de una verdad con alcances de leyenda y ficción que raras veces conturba los sentimientos y, muy al contrario los acrece y fraterniza. Y es el chisme el inicio de una historia que, tanto los comentarios como la constatación personal y pública y el tiempo, se encargan de alinderar con el mito.

La calidad de "persona" declina en favor del "personaje" cuando aquella subvierte la cotidianidad con sus comportamientos y hábitos y se constituye en patrimonio público, a veces universal.

Manuelucho Sepúlveda, la mera astilla remediana no escapa a tales características. El testimonio de Sergio Londoño-Hijo confirma nuestra sospecha de que realmente existió un "Manuelucho" como hombre de carne y hueso. Como creación teatral fue un hijo expósito sin ascendencia ni descendencia conocidas y que creció al amparo de una pareja de negros y que provocó en Remedios los más pavorosos escándalos que nadie, ni siquiera el clero o los más prestantes de la población, pudieron eludir.

Los diez actos que componen el transcurso de Manuelucho son la recensión recreada de la vida. Manuelucho es el eje humano de una historia que se nutre de la realidad para celebrar una verdad que se nos impone sin esfuerzo, incluso a los más fanáticos defensores de una moral, unas creencias o una ideología.

La realidad de finales o principios de siglo dependía económicamente de los recursos provenientes de la agricultura y el comercio. Adicionalmente, la cultura se vivía a partir de los vínculos que la gente establecía con la tierra: eran costumbres campesinas celosamente vigiladas por el poder omnipresente de la iglesia.

El amor deambula afianzado en el machismo, donde ser "guapo", aguardientero y mujeriego, hacen parte sustancial de la coquetería y la conquista y del prestigio ineludible para acceder a las mujeres. Suscitar el miedo, mediante intrépidas valentías concede pre-eminencia y respeto, condiciones fundamentales del "guapo" para sustentar sus fechorías. El marco social y moral del amor de MANUELUCHO, no discrimina estratos ni condiciones: las hijas de los prestantes caen en sus argucias con igual candidez que las beatas. Del mismo modo Cunsia, tan fea como las apariciones de su conciencia y de sus guayabos, es sin embargo una prestante contrabandista de aguardiente, razón de peso para buscar su compañia. Como hijo de nadie Manuelucho busca del amor los instantes y ofrece la alegría como única recompensa. Son más peligrosas las relaciones que establece con él mismo que con los demás. Con él mismo, la conciencia de su soledad se encarna en horrorosas apariciones. Con los demás encuentra la oportunidad de ejercitar su malicia y complacer sus intenciones.

Es curioso pensar y desentrañar las complicidades y vínculos vitales del autor- Sergio Londoño- con su creación, el muñeco Manuelucho y sus otros personajes, en ninguno de los cuales se devela la personalidad de Sergio. Los testimonios verifican la rectitud moral y religiosa de Sergio, como también su honestidad y su responsabilidad frente a la familia y los amigos. No era tomador, era hogareño. Pero además "conservador", contrario al partido "liberal" que pregona pública y escandalosamente Manuelucho. Contrariamente a cualquier supuesto, este hecho nunca le ocasionó problemas con las mayorías conservadoras de Manizales ni con el Clero. En la realidad, fueron muchos y fuertes los vínculos de Sergio con los curas, pues en muchas ocasiones llevó su espectáculo al seminario que los Agustinos regentaban en La Linda. De otro lado, los vínculos con la sociedad manizalena le permitieron armar su teatrino en los salones del Club Manizales para contribuir con la causa de una de las princesas de las fiestas estudiantiles.

Primer personaje en títere de guante de Colombia
Principal
Manizales - Colombia
"Manuelucho Sepulveda" La mera astilla remediana
La obra fundamental de Sergio Londoño Orozco fue la creación, al mismo tiempo espontánea y deliberada, de un enorme relato en diez capítulos en los que narra el nacimiento, vida, pasiones, aventuras y finalmente conversión de un personaje de pueblo conocido como "Manuelucho Sepúlveda : La mera astilla remediana". Esta especie de saga popular émula en sus orígenes la tradición española de las comedias religiosas (Vr.Gr. Tirso de Molina-Lope de Vega-Zorrilla) para luego y este es uno de los aportes más interesantes de su creador- formular en torno al imaginario costumbrista de principios de siglo, unos personajes propios de la raza Antioqueño-Caldense, su entorno y sus circunstancias socio-culturales.
"Manuelucho Sepúlveda" es por antonomasia el "paisa" que hicieron mítico las avanzadas colonizadoras. Reúne en su personalidad todos los atributos prohibidos y perseguidos en su tiempo que, sin embargo, caracterizaban a un tipo racial, vivaz e independiente. Era en pocas palabras, la representación viva del hombre bebedor, pendenciero, jugador y mujeriego. Se identificaba, de modo certero, con cada uno de los guapos de nuestras mitologías familiares. Constante y abiertamente se proclamaba seguidor irrestricto del Partido Liberal en un medio conservador, clerical y clasista.
"Manuelucho Sepúlveda" la mera astilla remediana, es el personaje principal de una tropa de 94 muñecos que había construido Sergio Londoño, el titiritero, y cuyos personajes más nombrados son : Matea y Toribio (padres adoptivos de Manuelucho), Cunsia, su enamorada que poseía un sacatín para destilar aguardiente de contrabando y un pequeño capital producto de su actividad, Don Mateo y Don Facundo, padres de las jovencitas que enamoraba Manuelucho, Don Absalón un terrateniente avaro, el padre Asmita y el cura Mafafo, Juaniquillo quien competía con Manuelucho y a quien éste último mató para quedarse con su mujer, Maria Natilla amiga de Cunsia, Matildita, los hermanos Tarugo, Matrorca Lopez y Tarugo Lopez, la muerte, la cabecipelada, lucifer, Belcebú, Satanás, el diablo, la chupamuertos y la grupa chumacera, espantos y fantasmas para completar su elenco.
Un cartel de 1918 que tiene dibujado un dragón rojo dice: "HOY MANUELUCHO. MANUELUCHO BAJA AL INFIERNO Y SACA EL ALMA DE CUNSIA. EL DRAGON SE TRAGA AL PADRE ASMITA Y LO VOMITA EN LAS CATACUMBAS. MANUELUCHO SE ALZA LA BATA EN UNAS ELECCIONES Y MATA AL ALCALDE. LA ENTRADA VALE CINCO Y LLEVE TABURETE"
Sergio Londoño, quien gustaba llamar a su muñecos "Fantoches", elaboraba además la publicidad para revistas, periódicos y volantes. Con dibujos alusivos a la obra y con gran elegancia, el titiritero dejaba constancia escrita-en la forma cervantina- de los diversos episodios de sus tramas.
Otras notas tomadas de la primera fase de la investigación realizada hasta ahora:

"La crítica es fácil pero el arte no". Se lee en el frontis del teatrino de Sergio Londoño.

Varios "Manueluchos". Según el capítulo o acción a representar.

Cartel dibujado por Sergio Londoño para la actuación de "Manuelucho"
granitocafecito@hotmail.com